México es un país en vías de desarrollo, con inercias de crecimiento urbano y tecnológico que generan un contexto de complejidad en los proyectos constructivos donde aumentan y evolucionan los riesgos, por ello, la seguridad contra incendios ya no puede abordarse de manera reactiva ni fragmentada. Es decir, pensar en protección contra incendios exige una visión integral, estratégica y coordinada que blinde las ocupaciones, una protección 360°.
En esta industria el concepto integral, viene de comprender que ningún sistema, por sí solo, es suficiente. La supresión, la detección y alarma, y la protección pasiva no son soluciones aisladas, sino componentes interdependientes de un mismo objetivo: salvaguardar la vida humana, proteger los bienes y asegurar la continuidad operativa de las edificaciones. Omitir o instalar de manera incorrecta uno de estos elementos, es comprometer toda la estrategia de seguridad.
Las estadísticas de incendio y sus afectaciones pueden mitigarse o incluso evitarse, si las edificaciones cuentan con un enfoque completo desde su diseño: la detección temprana permite ganar tiempo, la alarma oportuna facilita la evacuación; la supresión controla o extingue el fuego y la protección pasiva limita su propagación, preservando la estructura y las rutas de escape. Juntas, se convierten en capas de seguridad que conforman una defensa sólida frente a un riesgo que no admite improvisaciones.
Aunque el ideal de la protección contra incendios busca ser un requisito normativo, en una realidad como la que se describe, ante ciudades modernas e interconectadas con grandes centros de datos, edificios de uso mixto, vehículos eléctricos, enormes centros de almacenamiento y distribución, se convierte en una responsabilidad técnica, ética y social. Diseñar, construir y operar edificaciones seguras requiere integrar todos los sistemas desde el inicio, alineados con normas, buenas prácticas y una comprensión real del riesgo.
Todo esto se proyecta en desarrollo económico, por ejemplo, el sector de data centers podría equivaler al 5.2% del PIB mexicano hacia 2029, lo que representaría aproximadamente 73.5 mil millones de dólares en valor económico, según el periódico El Economista. Además, México alcanzó un récord histórico de Inversión Extranjera Directa (IED) en 2024 con 36,872 millones de dólares, representando cerca del 2.6% del PIB. Por otro lado, México espera obtener una derrama total de aproximadamente 3,000 millones de dólares durante el Mundial 2026 por turismo, hospedaje, restaurantes, transporte y otros servicios.
El panorama se presenta como una gran oportunidad para el sector, que puede consolidarse como una industria transversal que blinda la operatividad de todas las demás industrias, por eso, te invitamos a seguir la historia a través de nuestros artículos especializados y todo el mundo contra incendio.