El fenómeno del nearshoring representa, sin duda, una de las mayores oportunidades estratégicas para México en las últimas décadas. Expertos en Negocio Internacional, han observado cómo la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, acelerada por tensiones geopolíticas y lecciones aprendidas tras la pandemia, ha ocasionado que diversas empresas de Estados Unidos, Europa y Asia reconsideren la ubicación de sus operaciones. México, por su cercanía con Estados Unidos, su red de tratados comerciales —particularmente el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC)— y su base manufacturera consolidada, se posiciona como un destino natural para esta relocalización.
El nearshoring no solo implica trasladar líneas de producción; supone transferir tecnología, procesos críticos y cadenas logísticas de alto valor. Sectores como el automotriz, electrónico, médico y logístico están experimentando una expansión acelerada en estados del norte y el Bajío. Sin embargo, el éxito de esta estrategia no depende únicamente de incentivos fiscales o mano de obra competitiva. Depende, de manera determinante, de la capacidad del país para ofrecer infraestructura segura, resiliente y alineada con estándares internacionales.
En este punto, es donde la protección contra incendios cobra especial relevancia. La llegada de nuevas inversiones industriales incrementa la concentración de riesgos: naves de gran superficie, almacenamiento de materiales combustibles, procesos automatizados, baterías de litio, centros de datos y sistemas de alta densidad energética. Un solo evento de incendio puede interrumpir cadenas globales de suministro, generar pérdidas millonarias y dañar la reputación de México como destino confiable.
La protección contra incendios debe ser un requisito primordial, diseñarse bajo estándares nacionales e internacionales reconocidos, alinearse con las expectativas de aseguradoras globales y corporativos multinacionales. Esto implica sistemas automáticos de rociadores correctamente calculados, abastecimientos de agua confiables, compartimentación adecuada, análisis de riesgo por proceso, detección temprana, planes de continuidad de negocio y capacitación constante del personal.
Además, es crucial que los desarrolladores de parques industriales, autoridades municipales y empresas trabajen de forma coordinada. La planeación urbana debe contemplar accesos para cuerpos de emergencia, disponibilidad hidráulica suficiente y cumplimiento estricto de códigos de construcción. La improvisación o la reducción de costos en sistemas contra incendio puede resultar mucho más onerosa a mediano plazo.
El momento es ahora. México tiene la posición geográfica y el potencial comercial, debemos poner la protección contra incendio como prioridad y asegurarnos que también tenga una infraestructura segura. Nosotros, en Revista Contra Incendio, seguimos contribuyendo con información valiosa, sobre temas fundamentales.