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Revista ContraIncendio 2017
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Comportamiento humano después de un incendio

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La experiencia traumática causada por un incendio y los cambios que produce en la conducta de la víctima se generan durante y después del siniestro acarreando estrés, y consolidando síndromes.

Los incendios en casa habitación o en algún establecimiento mercantil son situaciones que ninguna persona desea experimentar, la rapidez de la deflagración, la temperatura, el humo, los gases y el darse cuenta que la vida se puede terminar son experiencias que deberían evitarse.

A lo largo de nuestra labor en toda la república y en el extranjero, en áreas de protección civil, seguridad y salud en el trabajo, hemos detectado actitudes de las personas frente a los riegos a causa de incendios con serios cambios en el comportamiento.

Sin tratar de entrar en procesos psicológicos que especialistas podrían explicar mejor que su servidor, el modo en que los seres humanos nos comportamos después de una experiencia traumática puede generan consecuencias físicas, sociales y psicológicas.

La relación entre la presencia del estrés y el mal manejo del mismo son directamente proporcionales a la exposición e intensidad a la que fue expuesta la persona.

La visión de las personas está directamente relacionada al estrés, el cual se manifiesta en distintos grados para ellos como afectados, para sus familias y para sus comunidades.

Las consecuencias de tipo emocional derivadas de su desorganización emocional o social son importantes, sobre todo cuando el desastre se pudo prevenir, y de que comúnmente sólo se mide el costo económico, cuando el sufrimiento de la persona es un costo aún más alto.

Visiones posteriores al siniestro que experimenta una persona

  1. 1. Los que consideran que este suceso confirma su inmunidad ante los riesgos (síndrome de Superman). Llamamos “síndrome” al conjunto de signos y síntomas ligados a una patología, alteración o condición, en nuestro caso, donde el sentimiento de invencibilidad e invulnerabilidad se presenta luego del evento traumático.
  1. 2. Los que se recluyen evitando cualquier situación cercana o parecida al evento, ya que la sola mención de uno o varios elementos que recuerden la emergencia, irremediablemente desemboca en una crisis, la cual se manifiesta en insomnio, irritabilidad, desobediencia y como punto más grave ideas suicidas, entre otros.

La relación entre la presencia del estrés y el mal manejo del mismo son directamente proporcionales a la exposición e intensidad a la que fue expuesta la  persona.

Las características sociales, personales y psicológicas de la persona nos darán una interpretación diferente del desastre, de igual manera la duración de los cuadros de estrés variará, empero en este artículo nos dirigimos únicamente a la persona y no a la masa.

A partir de cada una de las visiones mencionadas, la persona genera un incremento en el riesgo, ya que su inacción o su sentimiento de invulnerabilidad, lo convierten a él y a quien lo rodean en posibles afectados o víctimas de un nuevo suceso.

En este sentido, se solía centrar la discusión en el después de la emergencia, pero no considerábamos el antes o el durante como posibles amortiguadores de los efectos del siniestro en la vida de las víctimas.

Síndrome de Superman, el sentimiento de invencibilidad e invulnerabilidad se presenta luego del evento traumático.

Posterior al evento las personas analizan las causas que lo generaron: mal uso de las instalaciones, falta de mantenimiento, ausencia de alarmas de humo, etc., todo esto aunado al costo en pérdidas materiales los lleva a una depresión casi inmediata.

Imaginen ustedes si sumamos a esto los costos generados por atención médica si fuese el caso, los sentimientos de frustración y depresión se incrementan de forma importante.

Es un cambio intempestivo que genera el replanteamiento de los paradigmas personales frente al riesgo, nos damos cuenta de nuestra mortalidad, de nuestra vulnerabilidad y de que somos correctivos y no preventivos, por lo que el concepto de la chispa de conciencia (darse cuenta de forma consciente del resultado del siniestro)  toma una mayor validez ya que es una sacudida brusca a la forma de vida anterior.

La suma de cada una de estas situaciones va orillando a la persona a lidiar con el estrés postraumático. Lo ideal será que reciba ayuda y enfrente sus demonios acompañado, como una opción para acelerar el proceso de sanación. Sin embargo el evento como cualquier otro accidente deja heridas visibles o invisibles las cuales aún curadas duelen y despiertan sensaciones que pueden llevar al estrés del cual salieron.

Pensemos entonces en que la vida ya no es la misma después del incidente, la visión personal ha cambiado y los daños abarcan a la persona, su familia y sus allegados, entonces, ¿cual sería el camino a seguir, antes y después?

Obviamente las acciones de prevención como medidas de reducción de riesgos son el primer paso, así como la capacitación y equipamiento para prevenir y combatir incendios, sensibilizar a las personas podría evitar el calvario subsecuente a sufrir una emergencia.

Evitar cualquier situación cercana o parecida al evento, desemboca en una crisis, que se manifiesta en insomnio, irritabilidad, hasta ideas suicidas.

Nunca podremos recomendar el tratamiento antes que la prevención, debido a que cada emergencia, significa que las acciones que debieron hacerse para evitar esto nunca se realizaron con el consecuente resultado de una o varias vidas sometidas a situaciones a las cuales no estaban preparadas y menos a las consecuencias de dichas situaciones.

La capacidad de resiliencia

El comportamiento de la persona después de la emergencia estará definido por su personalidad y capacidad de resiliencia, de acuerdo a su flexibilidad podrá resistir de mejor manera el estrés relacionado así como los síntomas y actitudes que se manifiestan.

Siempre será adecuado recibir atención al presentarse uno o varios de los síntomas mencionados, pero lo más importante es crear una cultura de prevención que evite no sólo la emergencia, sino también los daños posteriores a la persona y los círculos en donde desarrolla su vida familiar, social y laboral.

Referencias:

Canter, D.  (1985) Studies of human behaviour in fire; Empirical results and their implications for education and design. Building Research Establishment Report: Fire Research Station Departament of Psychology in the University of Surrey.

Díaz Paz, D. (1985) Conducta humana en los incendios: el pánico. Rev. Mapfre Seguridad nº18, págs, 3-10.

Bryan, J. L. (1977) Smoke as a Determinant of Human Behaviour in Fire Situation. University of Mariland. College of Engineering.

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