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Revista ContraIncendio 2017
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Evitar riesgos de fraude en los corporativos

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En la cadena de suministros,“jugar chueco”es un hecho frente al que hay que estar alerta, prepararse como compañía con un programa de prevención de riesgos que ofrezca información al respecto es fundamental para evitar fraudes o actos de corrupción.

En las compañías es posible que se registren prácticas corruptas y fraudulentas en diversos niveles, unas más graves que otras, algunas más notorias y otras más complejas, como sea, todas representan un prejucio para la compañía y para quienes la conforman, debido al riesgo económico comprometido, así como una mala reputación de por vida.

El manejo de crísis enfrentado por las compañías suele ser reactivo, sin planeación previa de la problemática y sus consecuencias, con un tinglado ante la opinión pública donde sobresalen empleados y, a veces, funcionarios.

Los contratos de intéres, por ejemplo, podrían incluir una ventaja económica para la parte solicitante como para la compañía licitante. Razón por la que es necesario implementar una estrategia integral de prevención, de acuerdo con José Claudio Treviño y Argenis Bauza, Consultores de KPMG.

“En México, 35.5% de las unidades económicas fueron víctimas de algún illícito en 2015. El fraude como delito, ocupa el tercer lugar después del robo “hormiga” (hurtos progresivos a largo plazo); el robo de mercancías, con una tasa de 715 incidencias por cada 10 mil unidades económicas. Mientras que los actos de corrupción ocupan el quinto lugar de la lista, con 486 incidentes por cada 10 mil unidades económicas.”

Tómando en cuenta esta información, es elemental coordinar y focalizar acciones de prevención para mitigar este problema, así como detectarlo a tiempo.

No obstante, muchos empresarios, directivos y gerentes no tienen clara esta situación, nisiquiera evalúan la magnitud de su importancia en un proceso fundamental: la cadena de suministros, y por ello la exposición a pérdidas es alta.

De acuerdo con Treviño y Bauza, al preguntar a miembros de alta dirección acerca de un proceso o filtro de alta de terceros basado en el riesgo (concepto definido por KPMG México), el 57% afirmo tener dicho proceso, el 31% no tenerlo y 12% dijo no saber si cuenta con él.

Este resultado es muy apabullante, pues parece que las empresas parecen no estar interesadas en conocer a sus socios e intermediarios comerciales, cuando en otros contextos, sobre todo en ventas, calidad de servicio y planeación estratégica, se insiste en la importancia de conocer al cliente e indetificar sus perfiles y necesidades.

Quizá resulta más atractivo conocer a un cliente que a un tercero o proveedor, pero no hay que desdeñar a este último, dado que puede ser un ente de corrupción o fraude, solapado por la ignorancia y la falta de responsabilidad que tiene, como la propia compañía que solicita sus servicios.

Según KPMG,  entre el 50% y 60% del valor agragado de un producto final corresponde a las aportaciones de los proveedores. Y en Latinoamérica, las empresas se ocupan de los precios, las entregas y los pagos, también de los plazos de entrega o penalizaciones por inclumplimientos, pero no prestan atención a los riesgos que representan para la reputación de su compañía la identificación,  conocimiento, manejo y control de sus proveedores.

La autenticidad por encima

Existe escasa transparencia y visibilidad en la cadena de suminsitro. Pocos son los reportes de las vulnerabilidades respecto a los temas legales o regulatorios en relacion con los terceros. Ocurre en ciertos casos, que las personas asociadas o vínculadas como proveedores toman la figura de intermediarios o  gestores de la compañía que “representan”obteniendo  licencias,  permisos o sub-contratos con una intención deliberada.

Por ejemplo, personas que trabajan en una organización crean otra fantasma, donde falsifican documentos, compran y venden materias primas o insumos a precios inflados.

Por eso, antes de elegir a un tercero inicie una carpeta de antecedentes, investigue y recolecte información suficiente para asegurar la calidad ética, la cultura organizacional y los antecedentes en materia de prácticas comerciales de este prospecto (identificación del universo de terceros).

“A medida que la empresa crece y se diversifica, aumenta el control de quiénes son y qué riesgos representan. El partón debe actualizarse para responder si los proveedores o personas asociadas están brindando el servicio esperado o negociado (…) Las mejores práctivas establecen que es imprescindible trasladar esta estrategia a la práctica contractual, donde se incluyan prácticas anticorrupción apegándose a los estándares de la empresa, reiteran José y Argenis.

La due diligence  permite adoptar una postura preventiva y proactiva, en lugar de una visión reactiva con costos no previstos mucho más elevados por el prejuicio que terceros le causan a la compañía contratante.

Treviño y Bauza señalan “en la práctica, no basta saber que el cliente tiene derecho de auditar a su proveedor sino confirmar que el interés  y seguimiento son genuinos, no únicamente formalidades”.

Cuidado con las organizaciones sin ética, más vale pensar en el beneficio de invertir en la conservación de la credibilidad y la confianza sopesada en la rentabilidad del negocio, contrario a provocar actos desleales.

He aquí una oportunidad de mejorar las prácticas, súmando la importancia de generar un programa de coordinación para prevenir fraudes, además de un programa de comunicación de crísis.

Por: Dulce Negete

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dulcenegrete@revistacontraincendio.com

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